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Los hombres se inician en el juego por la excitación y las
mujeres para evadirse
El 15% de los ludópatas que buscan ayuda son mujeres.
Sin embargo, el equipo liderado por el profesor Enrique
Echeburúa, del que forma parte De Corral, sospecha que hay
muchas más féminas afectadas que permanecen en la sombra por
temor al rechazo social.
¿Por qué han elegido hacer un estudio sobre mujeres ludópatas?
Nuestro grupo de investigación suele estudiar distintas
adicciones, entre las que se encuentra la ludopatía.
Tradicionalmente, todas las investigaciones acerca de esta
patología están hechas sobre los hombres, pero nos hemos dado
cuenta que, de entre todas las personas que solicitan ayuda, una
pequeña parte son mujeres.
¿Concretamente?
En torno a un 15%. Esto no quiere decir que no haya mujeres
ludópatas, sino que no están siendo investigadas. Nos ha llamado
la atención, por eso pensamos que si sabemos más sobre cuáles
son las condiciones en que se encuentran esas mujeres podremos
buscar formas de motivarles para que pidan ayuda, antes de que
la patología se deteriore. Queremos anticiparnos y pensamos que
es urgente hacerlo. Nuestra intención es que la mujer aprenda,
en primer lugar, a identificar que tiene un problema. Después,
le haremos saber que puede resolverlo, si no es sola, con ayuda
de profesionales.
¿Cuál es el motivo por el que muchas mujeres no admiten su
adicción ni traten de solucionarla?
No saben buscar ayuda o tienen tanta vergüenza que no son
capaces de contárselo a nadie. Vergüenza que viene dada porque
existe, realmente, un rechazo social hacia la mujer jugadora,
está peor visto. Hay una connotación moral y social como mujer
viciosa mayor que hacia el hombre. Ella lo siente, se ve
enganchada en ese problema, y echar marcha atrás es sumamente
difícil porque no le va a ayudar nadie, ni siquiera en su propio
entorno familiar más inmediato. Si el hombre es el ludópata,
suele ocurrir que la mujer le acompañe al tratamiento, incluso
sea ella la que pide la cita. Al contrario no pasa, es más
difícil. La mujer acude sola.
¿Cuándo se traspasa el límite entre el entretenimiento y la
ludopatía?
Cuando quiere dejar de jugar y no puede, pero necesita seguir
jugando. Se va engañando al decir que como ha perdido tanto
dinero tiene que recuperarlo y no se da cuenta de que nunca lo
conseguirá. Todos los que juegan pierden dinero, ése es el
negocio. Se multiplica la espiral de problemas, tiene que pedir
dinero prestado, lo roba, y a nivel familiar surgen los engaños.
¿Hay alguna diferencia de comportamiento entre el hombre y la
mujer ludópatas?
Los tipos de juego. El hombre tiende a juegos más activos e
inmediatos como las tragaperras. La mujer suele jugar a
entretenimientos más pasivos como la lotería o los cupones, en
términos generales, no tiene que haber un problema. En España,
la ludopatía de los hombres es muy común con las tragaperras. Si
lo comparamos con otros países, como América, es distinto. Allí
se enganchan con los juegos de estrategia y de competición como
el póquer o el black jack . Las mujeres de aquí, en cambio, son
adictas al bingo, en primer lugar, y después le siguen las
tragaperras. En otros países, estas máquinas no suponen un
problema; en España, sin embargo, es muy importante, porque el
control del juego es diferente. En zonas anglosajonas es
impensable que en un bar haya una tragaperras.
¿Qué otros aspectos difieren a las mujeres adictas al juego de
los hombres?
Cambian las motivaciones. Los hombres buscan la excitación y
ganar dinero. Eso es lo que le motiva para iniciarse en el
juego, aunque si persiste lo hace por la impulsividad. Las
mujeres comienzan a jugar por escapar de los problemas
personales, porque están aburridas, solas o se llevan mal con su
pareja.
¿Cuáles son los factores de riesgo que influyen en la ludopatía?
Tanto en varones como en mujeres, si tienen antecedentes en su
familia de jugadores o con otras adicciones como el alcohol o
las drogas, son factores de riesgo que conviene tener en cuenta,
sobre todo, en los adolescentes. Si se conoce, es importante
saber que está presente. En el caso de las damas, suelen influir
problemas como el trauma infantil causado por el divorcio
temprano de sus padres. Eso en cuanto a los factores de riesgo
sociales. En lo que respecta a la personalidad, las ludópatas
son más introvertidas, buscan fuera de sí un momento de ilusión
y de escapar de sí mismas. A ellos, es la excitación la que los
lleva a involucrarse en conductas de riesgo y no saber parar
luego. Otro factor de riesgo en las mujeres es el consumismo,
aquellas que buscan comprar y comprar, y necesitan dinero fácil.
Por otro lado, el trastorno también evoluciona de forma
diferente. La capacidad de enganche de un hombre es más lenta
que en la mujer. Él comienza a jugar como adolescente. Van
pasando los años y se va enganchando, para cuando tiene un
problema han pasado diez u once años. El inicio en la mujer
comienza entre los 30 y los 40, ya es madura. La capacidad de
enganche es muy rápida, necesita jugar de una manera compulsiva.
¿Por eso es tan importante detectar el problema a tiempo en las
mujeres?
Es fundamental decirles a las mujeres cuál es el problema para
que lo puedan identificar. Desde el momento en que se dan cuenta
de que tienen una enfermedad psicológica hasta que piden ayuda
suelen ser más rápida. El hombre tarda más en buscar apoyo.
Puede llegar a tener una cuenta pendiente con la justicia y no
hacerlo.
Hay que hacerles salir de la sombra.
Es urgente sacar a estas mujeres de la oscuridad para que el
nivel de deterioro no sea tan importante como vemos en las que
ahora piden ayuda. Así detectaremos el problema y podremos
diseñar los tratamientos psicológicos específicos, así como
ayudar a las familias para que también apoyen a la ludópata.
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