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Bill Gates y Warren Buffet Invierten us$1 Millón
Los dos hombres más ricos del mundo, el fundador de
Microsoft Bill Gates y el inversor Warren Buffet, son también
grandes jugadores de cartas. Entonces, usted se preguntará: ¿Por
qué no desafían a Phil Hellmuth and Doyle Brunson a jugar mano a
mano? Bien, en realidad, su pasión no es el póquer, sino el
bridge. Desde hace ya unos años, los dos multibillonarios vienen
disfrutando de el juego de cartas de cuatro jugadores, cuyo
apogeo fue allí por los años 50s.
Mientras que la histeria del póquer está recorriendo todos los
Estados Unidos, Gates y Buffet, hasta el momento, no se han
enamorado de este juego y prefieren, en cambio, pasar el tiempo
intentando y apilando trucos. Buffet and Gates dejaron saber que
su amor mutuo por el juego proviene del estímulo intelectual que
éste provee, el potencial de mejoramiento constante y la
camaradería entre los jugadores.
Invirtiendo su dinero donde lo dicen sus ideologías, Gates y
Buffet han destinado una beca de us$1 millón para financiar un
programa escolar dedicado a enseñar el juego a los adolescentes.
Sin embargo, hasta el momento, parece que su dinero no es lo
suficientemente bueno, ya que ninguna escuela de los Estados
Unidos ha tomado la oferta. Sharon Osberg, viejo compañero de
juego de Buffet y dos veces campeón de bridge, cree que será muy
difícil hacer que los niños dejen de jugar al póquer y comiencen
con el bridge, ya que los jugadores de este último generalmente
son mayores de edad. Siendo que la edad promedio de los miembros
de la Liga Americana de Bridge es 67, definitivamente Osberg
sabe de lo que habla.
Hasta ahora, la popularidad del póquer no parece estar
decayendo, especialmente entre los adolescentes y los
veinteañeros estadounidenses. Con toda la diversión y la astucia
que el bridge pueda ofrecer, el que escribe no lo ve quitándole
al póquer su lugar de pasatiempo nacional, al menos hasta que el
bridge acapare el mismo tipo de exposición en la televisión y
los medios. Gates y Buffet deberán cavar más profundo en sus
grandes bolsillos si realmente quieren que el bridge haga sudar
al póquer. Por otro lado, si ellos me ofrecieran a mí un millón
de dólares, hey, yo le enseñaría bridge a cualquiera.
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