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Los casinos en internet desatan la polémica
Los casinos de la Internet son operaciones ilegales
ante los ojos del gobierno federal, pero a muchas de las firmas
más grandes de Wall Street les parecen inversiones sólidas.
Entidades de inversión tales como Goldman Sachs, Merrill Lynch y
Fidelity actualmente tienen cientos de millones de dólares en
acciones de casinos y centros de apuestas electrónicos, cuyos
valores se canjean en la bolsa de Londres y tienen bases en
lugares como Costa Rica y Gibraltar.
La creciente participación de los inversionistas estadounidenses
señala una marcada brecha entre la posición de las agencias
policíacas federales sobre el juego por vía electrónica y las
realidades detrás de un negocio muy próspero. También subraya la
dificultad de fiscalizar las actividades fronterizas en la era
de la internet al mismo tiempo que el comercio electrónico y la
economía global están
creando rápidamente asociados económicos por encima de las
fronteras nacionales.
Los expertos legales están divididos en cuanto a si los
inversionistas de EEUU y las compañías de inversiones que operan
fondos mutualistas podrían considerarse encausables por sus
acciones por ofrecer respaldo financiero a casinos situados en
ultramar.
La diferencia del juego por vía electrónica es que esa actividad
se realiza dentro de EEUU, cuando la gente apuesta desde sus
computadoras en casa, y el Departamento de Justicia ha dicho que
los operadores están violando las leyes del país.
Jaclyn Lesch, una portavoz del Departamento de Justicia, dice
que la agencia considera ilegal el juego por vía electrónica,
pero no quiso comentar sobre “el carácter encausable o la
posibilidad de encausar a compañías o individuos'’.
Pero los analistas del juego por vía electrónica y ejecutivos de
la internet dicen que las inversiones enfatizan lo mucho que se
está ignorando la política federal al respecto. Millones de
estadounidenses usan la internet para jugar póquer, blackjack y
ruleta, o para apostar sobre eventos deportivos. Los casinos
electrónicos se anuncian en revistas y en televisión de cable,
además de tener colocados enormes anuncios en Times Square y
otros lugares donde se congregan multitudes.
El representante Bob Goodlatte, republicano por Virginia que se
opone al juego, dice que el gobierno federal esencialmente ha
renunciado a hacer valer las leyes contra los casinos de
ultramar. Anotó que los operadores de casinos viajan libremente
dentro de EEUU y se reúnen en convenciones del giro, aunque
según él los fiscales tienen derecho a arrestarlos y
encausarlos.
Añadió que la participación de las firmas de inversión podría
ser parte de un patrón de leyes que se están violando. ‘’Está
muy mal, y el Congreso debería investigar'’, dijo Goodlatte.
Por su parte, las compañías de inversiones han adoptado la
postura de que ellas saben por cierto que hay riesgos legales en
invertir en casinos extranjeros, pero que los riesgos son
superados por los beneficios de poseer acciones en un giro muy
lucrativo y en vías de crecimiento.
Esas acciones pueden estimular los fondos mutualistas y otras
clases de inversiones que venden las compañías de inversión, lo
que da lugar a más rendimiento.
‘’Nuestro análisis muestra que la ganancia de esos valores
supera al escaso riesgo'’ de poseerlas, dijo el portavoz de una
compañía de inversiones que no quiso dar su nombre.
Hay documentos públicos que muestran que decenas de millones de
acciones de SportingBet, una compañía de la lista de la bolsa de
valores de Londres que permite que se hagan apuestas sobre
juegos deportivos, les pertenecen a Fidelity, a Merrill Lynch y
a Goldman Sachs.
Fidelity Management tiene alrededor de $363 millones en
acciones, o 14.1 por ciento de las acciones activas, mayormente
en fondos mutualistas. Merrill Lynch Asset Management tiene $164
millones en valores, y Goldman Sachs Group Inc. tiene $137
millones.
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