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El juego en España mueve miles de millones
El sector del juego en España mueve miles de millones
de euros al año, más, por ejemplo, que la cifra de negocio anual
que alcanza la industria textil. La cantidad jugada en 2004 en
nuestro país ascendió a 27.286,83 millones de euros. Sólo la
cifra «invertida» en bingos y tragaperras es el doble del
presupuesto conjunto de los Ministerios de Sanidad, Agricultura,
Vivienda y Educación previsto para 2006. Y el total apostado en
el año supera lo que habrá en la «hucha» de las pensiones, en el
Fondo de Reserva, al concluir 2005: algo más de 26.600 millones.
Según los datos facilitados por el Ministerio del Interior, en
juegos privados (casinos, bingos y tragaperras) los españoles
apostaron 15.997 millones de euros, y 11.290 millones en juegos
públicos, los organizados por Loterías y Apuestas del Estado y
por la Organización Nacional de Ciegos. Los números asombran
tanto como para que la Comisión Nacional del Juego, organismo
oficial del Gobierno, considere un año más que «la propia
magnitud de esa cifra (27.286,83 millones de euros) se
constituye en un indicador sociológico del aspecto lúdico o de
adicción al juego de la población española». Pese a todo, existe
la crisis Y ello pese a que los números no son tan brillantes
como parecen. Aunque sea la mayor cifra alcanzada nunca por el
sector del juego en nuestro país, bingos, tragaperras, lotería
primitiva y bono-loto viven envueltos en una cierta crisis
debido a distintos motivos.
La situación de los bingos es más que complicada. Se contemplaba
un reparto que «destinaba a premios el 70 por ciento» de la
recaudación y ahora «se ha optado por reducir los premios que,
en forma de bingo y línea, se devuelven a los jugadores, hasta
el 65,20 por ciento de media». En el caso de las tragaperras
(conocidas oficialmente como máquinas «B»), el descenso es
permanente desde el 2002, aunque los españoles aún «invierten»
en esas máquinas más de diez mil millones de euros cada año.
En el caso de juegos públicos, la crisis es distinta, pero
también existe. En Loterías y Apuestas del Estado se apostó por
la diversificación en busca de nuevos clientes, pero no hay más
y, así, la aparición del Euromillones (juego en el que hay que
acertar cinco números entre 50 y otros dos entre nueve) ha
dejado en pérdidas a la lotería primitiva y a la bono-loto por
primera vez. Además, la competencia con la Organización Nacional
de Ciegos (ONCE) ha situado a ésta en números rojos, con una
caída entre 2001 y 2004 próxima al 8 por ciento, aunque parece
que se ha atenuado ese descenso. Trescientos hospitales más Lo
más cierto es que en España la cantidad jugada al azar ha
superado por primera vez los 27.000 millones de euros. Y, por
ejemplo, con ese dinero se podrían construir más de trescientos
hospitales de tamaño medio (200 camas) o realizarse 272.000
trasplantes de hígado, que es el de mayor coste de todos los
trasplantes. Si es que es tan sencillo como que el Fondo de
Reserva de las pensiones cuenta ahora mismo con menos dinero que
el apostado en bingos, casinos, tragaperras, loterías, cupones…
durante el año pasado.
Quizá sea por eso que el Gobierno del PSOE ha recogido el
testigo del anterior Ejecutivo y mantiene que la población
española es adicta al juego. Aunque hay que tener en cuenta que
uno de los que más incita a que padezcamos esa adicción es el
propio Gobierno, que pone a disposición del público hasta once
posibilidades cada siete días, una por cada día de la semana y
doblete de jueves a domingo, con la lotería nacional, la lotería
primitiva, bono-loto, euromillones y quiniela. Sin embargo, sólo
el sorteo de lotería del 22 de diciembre y el Euromillones le
permiten salvar con bien el ejercicio. Gasto presuntamente real
La Comisión Nacional del Juego siempre quiere diferenciar, en
cualquier caso, entre dos cifras. Una, ya comentada, la cantidad
total jugada en España. Otra, «lo realmente gastado, que es el
resultado de detraer a lo jugado aquellas cantidades que en
diferente proporción le son devueltas a los jugadores en forma
de premios». Según la Comisión del Juego, «el gasto real de los
jugadores es de 8.835,97 millones de euros». O sea, si un
ciudadano cualquiera ha destinado al juego 600 euros en un año,
le han devuelto al final del periodo unos 408 euros. Eso, ya
decimos, son las cuentas de la Comisión Nacional del Juego,
porque sería igual de lógico contemplar que unos pocos se han
convertido en millonarios y una inmensa mayoría han perdido todo
lo jugado. Para conocer qué Comunidad es la que, en proporción,
más juega de España, Interior ha dividido evidentemente las
cantidades totales por el número de habitantes, tomando como
referencia el Padrón Municipal de 2004. Y así se ha obtenido que
la cifra media jugada por habitante es de 620,44 euros.
Comunidad Valenciana (742,91), Canarias (741,73), Murcia
(723,23), Aragón (711,39 euros) y Madrid (710,65) son las
regiones con mayor juego, y su contraste se puede contemplar en
las Comunidades de Galicia (419,73 euros), Navarra (468,37) y
Extremadura (475,29).
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