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Las Apuestas por Internet no Cesan de Crecer
El juego y las apuestas por Internet no cesan de crecer
a pesar de los múltiples obstáculos legales que a nivel
internacional se le opone. Los legisladores de los Estados
Unidos llevan más de una década intentando adaptar las reglas de
juego para acabar con el vacío legal que rodea a las apuestas
por Internet, un negocio que parece destinado a crecer
indiscriminadamente y hacia todas las regiones del planeta. Los
casinos electrónicos se están convirtiendo en uno de los
negocios más redituables de Internet. Los fanáticos de los
juegos de mesa virtuales, como el poker online, suman ya cerca
de dos millones.
Las apuestas en Internet, da igual cual sea su formato, no son
consideradas legales en los Estados Unidos, según la aplicación
de la ley conocida como Wire Act, por la que se prohibió en 1961
el uso del teléfono para hacer apuestas deportivas.
Los legisladores de este país llevan más de una década
intentando adaptar las reglas de juego, para acabar con este
limbo legal y sacar tajada al negocio. “Es una forma legítima de
hacer dinero”, señala el republicano por Dakota del Norte, Jim
Kasper.
Si se legalizan, asegura Kasper, “aportarán millones en ingresos
a través de los impuestos”. Pero el Departamento de Justicia se
niega a verlo así y ha dado órdenes precisas para impedir que
los Estados, como el de Nevada, legalicen por su cuenta los
casinos en Internet.
Por eso, las empresas que se dedican a este negocio han
establecido sus sedes en centros offshore como las Islas
Vírgenes, las Islas Antigua, Curaçao, Granada, San Kitts, Islas
Cook o el paraíso fiscal de Gibraltar, además de Costa Rica o la
República Dominicana.
En la actualidad, 85 países conceden licencias para operar
casinos electrónicos, porque han visto el aporte que puede hacer
el juego virtual a sus economías. Pero esto no evita que las
operaciones de estas empresas online alcancen a apostadores de
los Estados Unidos o de Gran Bretaña, y muchas coticen en Bolsa
con grandes beneficios para sus inversores.
Las computadoras se han convertido, en apenas dos años, en la
puerta de acceso más próxima al poker, un juego claramente en
alza en todo el mundo. Las sesiones están abiertas las 24 horas
del día y muchos aficionados las utilizan además como lugar de
entrenamiento, antes de jugar en los casinos reales.
Paralelamente, la cobertura televisiva que se está dando a los
torneos ha provocado un verdadero boom en el sector.
Ante todos estos fenómenos, la Organización Mundial de Comercio
(OMC) ha dado la razón a los Estados Unidos esta semana en su
litigio con Antigua y Barbados a propósito del acceso
transfronterizo de los juegos y apuestas por Internet. En un
documento de 150 páginas, el comité de apelaciones de la OMC
modifica así una primera decisión desfavorable a Washington, que
había sido condenado en noviembre por la existencia de varias
legislaciones estatales de Estados Unidos que prohíben el juego
con dinero.
La primera decisión estimaba que las leyes en vigor de Luisiana,
Massachusetts, Dakota del Sur y Utah eran incompatibles con los
compromisos de Estados Unidos firmados en el Acuerdo General
sobre el Comercio de Servicios (AGCS). En la última decisión,
por el contrario, la OMC reconoce que Estados Unidos ha
demostrado que su legislación era “necesaria para la protección
de la moralidad pública o del mantenimiento del orden público”.
Antigua y Barbados, que albergan numerosos sitios de juego por
Internet, habían planteado una querella contra Estados Unidos en
marzo de 2003 al estimar que la reglamentación norteamericana
era contraria a la de la AGCS. Antigua estimaba que la
prohibición estadounidense perjudica a su sector del juego
online, cuyo desarrollo en los últimos años le permite reducir
la actual dependencia sobre el sector turístico del archipiélago
caribeño.
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