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Apostadoras por puro placer
Cada dos años, Carmen hace un viaje a Las Vegas, con el
único fin de pasar una semana en los casinos, apostando en la
ruleta, blackjack y póquer. "Juego porque me gusta, pero nunca
pierdo más de 100 dólares. En el momento en que llego a esta
cantidad, me levanto de la mesa, me sentiría muy mal si la
rebasara; sin embargo, tengo tanta suerte que saco mucho más de
lo que invierto, incluso en las máquinas tragamonedas", declara.
Casada y con una hija, Carmen acostumbra viajar a la llamada
"Capital del juego" con su esposo, pero cuando él no puede, la
acompaña su hermana, e incluso la joven de 23 años.
-¿Qué es lo que más te gusta del juego?
-Las sorpresas y el azar. No es tanto decir: ¡ya gané!, sino el
hecho de que siento que puedo manejar la suerte, y si por encima
me saco un buen premio, pues qué mejor.
Patricia, una joven de 35 años, soltera y sin compromisos,
instalada en uno de los tantos books que han abierto en la
ciudad de México, habla al respecto mientras coloca sus números
en la tabla de bingo.
"Me emociona jugar con la suerte. Es una sensación padre,
indescriptible. No es que ganes mucho o poco, sino que por un
rato sientes que manejas tu destino."
El juego siempre ha sido cosa de hombres, pero debido a que las
mujeres de todo el mundo están comenzando a frecuentar este
ambiente, se ha abierto una serie de establecimientos, como los
books y jacks, en los que más de 70% de los clientes pertenecen
al género femenino.
"En México te la pasas muy bien en el jack. Llegas sola y nadie
te ve mal. En las mesas, que por lo regular son de seis lugares,
te sientas con desconocidos que pueden llegar a ser tus mejores
amigos. Si alguien del grupo gana un premio, por pequeño que
sea, lo comparte. En una ocasión yo gané 7 mil pesos y les di
200 a mis compañeros. Todos quedamos felices".
Sin embargo, no todos los casos son como los de Carmen o
Patricia, quien también asegura que juega por placer y para
pasar un buen rato. Según el doctor Gonzalo Alemán Cruz,
especialista en siquiatría, cada vez hay más mujeres solas y
mayores de 30 años, que se aficionan al juego.
"El ludópata es un enfermo, no un jugador", dice Ricardo. Habla
como pareja de una mujer afectada por esta patología. "Los
doctores me han dicho que es un trastorno sicológico ocasionado
por la pérdida de control, que puede tener un antecedente
hiperactivo o depresivo."
El doctor Alemán Cruz, por su parte, dice que el juego se
convierte en enfermedad, cuando llega a ser una esclavitud.
"Para tratarla, el primer paso es darse cuenta del problema y
pedir ayuda. Cuando la persona se somete a un tratamiento médico
y sicológico, que no le quepa duda, se curará."
Vía: eluniversal.com.mx/
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