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Un jugador de póquer que se sintió estafado en una partida
denunció a Juan Antonio Roca
El principio del fin del imperio de Juan Antonio Roca,
asesor de Urbanismo en el Ayuntamiento de Marbella, comenzó en
una mesa de juego en diciembre de 2004. Según publica EL MUNDO,
uno de los presentes, que perdió una importante cantidad, se
sintió estafado por Roca y, como venganza, se puso en contacto
con los inspectores policiales.
Y, tras varios contactos entre el damnificado y los inspectores
policiales, la maquinaria judicial, que investigaba diversas
sociedades familiares de Roca desde que EL MUNDO desveló en
octubre de 1999 y junio de 2004 los casos 'saqueo I y II de
Marbella', aceleró sus pesquisas y controles societarios del
perito de minas nacido en Murcia que se hizo multimillonario en
Marbella.
Así, el pasado 29 de marzo, cuando Roca ingresó en la cárcel, el
hombre damnificado en la partida de diciembre de 2004 comenzó a
saborear su jugada final con un póquer de ases: Juan Antonio
Roca, Marisol Yagüe, Isabel García Marcos y los testaferros que
el ex asesor de urbanismo tenía en el bufete de Francisco
Soriano. Cuatro de ellos ya están en la cárcel de Alhaurín de la
Torre (Málaga).
Tres meses más tarde de la fatídica partida de póquer, en marzo
de 2005, la maquinaria policial se puso en marcha y los agentes
de la Unidad contra el Crimen Organizado elaboraron un plan para
llegar hasta las entrañas de la organización del 'padrino de
Marbella'.
Los agentes que llevan a cabo la investigación sobre Roca, sus
testaferros y parte del consistorio marbellí incluida la
alcaldesa Marisol Yagüe y la concejala Isabel García Marcos
están recibiendo en las últimas fechas una serie de confidencias
e informes de relevancia sobre las presuntas estafas e
irregularidades realizadas en los últimos años por Juan Antonio
Roca.
En esos informes o confidencias que las personas damnificadas
por las gestiones urbanísticas de Roca han puesto a disposición
del equipo policial del juez Torres también se encuentran las
millonarias inversiones realizadas por el que fuera hombre de
confianza del difunto Jesús Gil en un popular balneario y centro
turístico de la provincia de Castellón.
Roca todavía no sabe que su final como empresario inmobiliario y
asesor urbanístico comenzó en aquella fatídica partida de póquer
de diciembre de 2004 en su finca El Río, que está situada entre
las provincias de Córdoba y Badajoz y que está a nombre de uno
de sus múltiples testaferros.
Vía: zonagratuita.com/
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